Corrupción y más Corrupción

¿Qué está sucediendo en este país? La Operación Malaya, el Caso Karlos, Caso Gürtel, los trajes Camps, los ERES en Andalucía, la imputación de Iñaki Urdangarín, el Palma Arena…. más un innumerable listado de asuntos turbios o como mínimo espinosos en los que altos cargos de empresas, políticos, funcionarios y personajes de otras índoles se ven inmersos en tramas de corrupción en las que, sin miedo, se habla de millones de euros desaparecidos de las arcas públicas, hecho que, como siempre, genera que el único perjudicado acabe siendo el ciudadano de a pié.

Dichas actuaciones son totalmente intolerables y más aun si cabe en una situación de crisis de tal entidad como en la que actualmente se encuentra España, que a día de hoy cuenta con aproximadamente cinco millones de parados.
El claro aumento en los supuestos casos de corrupción, su tardío enjuiciamiento y su habitual falta de condena ha generado en la sociedad actual una sensación de engaño y desánimo que, a mi entender, va a ser difícil de superar.

Dicho aspecto está dañando enormemente la imagen de la clase política, siendo en la actualidad el tercer asunto que más preocupa a la ciudadanía, tras el paro y la economía.
¿Cuándo va a ponerse freno a esta situación? ¿Cuándo se van a tomar serias medidas para evitar tales abusos? ¿Cuándo palabras como fraude, prevaricación, malversación, cohecho o tráfico de influencias dejarán de sonar incesantemente en los telediarios? En mi humilde opinión, la cual sé que comparto con gran parte de la sociedad, una de las posibles soluciones para poner fin a estos hechos sería el endurecimiento de las penas correspondientes a los citados delitos junto con el cumplimiento íntegro de las mismas. A lo que debe añadirse evidentemente la devolución de todo el dinero defraudado o sustraído, hecho que en la actualidad no sucede, por lo que, tras cumplir penas de corta duración, los implicados en los referidos delitos pueden seguir disfrutando de una vida de privilegios que, indudablemente no han merecido.

Es intolerable que, mientras miles de familias en España luchan por llegar a final de mes con prestaciones que no superan los 400 euros, un pequeño grupo de impresentables se enriquezca a costa de todos nosotros y más, reitero, en los tiempos que corren.

Considero que debe ponerse fin inmediatamente a los supuestos de corrupción y, de esa forma, demostrar a la ciudadanía que no existen delitos libres de responsabilidad y que todos y todas son responsables por sus actos y, a partir de ahí, quizás podamos empezar a levantar cabeza.

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